
Nikon D300
24 mm
f/5.6
1/500 s
ISO400
EXP 0
Hoy, 31 de marzo de 2026, celebramos el aniversario de la inauguración de uno de los monumentos más icónicos del mundo. Para rendirle homenaje, rescato de mi archivo esta captura de un viaje a París en noviembre de 2021.
Lo que más me gusta de esta fotografía es el juego de capas. No es el típico retrato frontal; he preferido enmarcar la imponente estructura metálica a través del follaje dorado de un árbol. Ese contraste entre la fragilidad de las hojas y la robustez del hierro le aporta una atmósfera nostálgica y natural. La luz suave y tamizada del otoño parisino termina de envolver la escena, dándole un aire casi de sueño, como si estuviéramos observando un gigante que intenta pasar desapercibido entre el parque.
A pesar de ser el símbolo de la modernidad industrial de su época, la Torre Eiffel tiene esa capacidad mágica de integrarse con el paisaje y la naturaleza que la rodea. Un icono que, 137 años después, sigue fascinando a cada cámara que se cruza en su camino.
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