
Panasonic Lumix TZ99
4.3 mm
f/3.3
1/125 s
ISO80
EXP 0.3
La niebla tiene el poder de borrar el presente y transportarnos a otros siglos. Por la mañana, al pasar por las cercanías del Castillo de Marata, me he encontrado con esta escena digna de una novela de misterio.
La imponente silueta almenada de la fortaleza apenas logra recortarse contra el cielo blanco, mientras que los árboles que lo rodean parecen desvanecerse en el aire. Me gusta cómo el primer plano del talud de tierra y hierba ancla la imagen, dándole una perspectiva de «mirada desde el camino», como si fuéramos viajeros antiguos descubriendo un refugio entre la bruma.
Es una fotografía que no trata sobre los detalles de la piedra, sino sobre la atmósfera y la quietud. En días así, el ruido del mundo moderno desaparece y solo queda el silencio pesado y fascinante del invierno en el Vallès. Un recordatorio de que, a veces, la belleza reside en lo que la mirada apenas alcanza a adivinar.
