
Nikon D300
56 mm
f/6.3
1/200 s
ISO200
EXP 0
Para cerrar este primer mes del año, el calendario ambiental nos invita a fijarnos en uno de los diseños más fascinantes de la naturaleza. Hoy es el Día Internacional de la Cebra, y he querido recuperar de mi archivo esta captura realizada en la Reserva de Sigean.
La fotografía muestra la elegancia de una cebra de Grevy en un momento de calma. Lo que más me gusta de esta toma es el juego visual que se establece entre el patrón hipnótico de sus rayas y la textura irregular del muro de piedra del fondo. Es un recordatorio de que, en la sabana, estas líneas no son solo decorativas, sino un sofisticado sistema de camuflaje y regulación térmica.
Observar de cerca la precisión de su pelaje es entender por qué este animal ha fascinado a naturalistas y artistas durante siglos. Ninguna cebra tiene un patrón idéntico a otra; son, literalmente, huellas dactilares andantes. Una imagen que celebra la biodiversidad y la perfección de las formas naturales.