
Xiaomi Redmi Note 12 Pro 5G
5.59 mm
f/1.9
1/25 s
ISO1001
EXP 0

5.59 mm
f/1.9
1/25 s
ISO1001
EXP 0

4.3 mm
f/3.3
1/30 s
ISO3200
EXP 0.3
Hay un momento de quietud absoluta que precede al estallido de la música: el camerino. Mi «foto del día» de hoy es este autorretrato capturado en los instantes previos a nuestro concierto en Arenys de Mar.
A través de este espejo circular, que parece una ventana a otra época, se filtra la liturgia del músico. El telón rojo a un lado, la textura cruda del ladrillo visto y la luz tenue del camerino crean el escenario perfecto para ese último ajuste de corbata y esa mirada introspectiva antes de salir a escena. Es el momento en el que el individuo se transforma en parte de la banda, repasando mentalmente las primeras notas mientras el murmullo del público empieza a filtrarse por las paredes.
Esta imagen no solo registra un lugar, sino un estado mental: esa mezcla de nervios, respeto y emoción que solo se siente entre bambalinas. Arenys nos esperaba al otro lado de la cortina, pero por un segundo, el tiempo se detuvo en este reflejo.

5.59 mm
f/1.9
1/50 s
ISO668
EXP 0
Mi «foto del día» de hoy nos sitúa en el centro mismo de la emoción: el escenario. Esta es una perspectiva que pocas veces se ve, capturando el momento en que la música termina y comienza esa conexión mágica con el público.
Tras el «Concert de cap d’Any» de la Banda de Mollet de l’Associació Musical Pau Casals en Mollet del Vallès, me detuve un segundo para inmortalizar esta vista desde dentro. Se puede sentir el calor de los focos y la vibración de una sala llena. Ver las caras de la audiencia, las manos aplaudiendo y la satisfacción sus compañeros es la mejor recompensa para cualquier músico.
La música en vivo es un intercambio de energía. Nosotros entregamos nuestras notas y el público nos devuelve su entusiasmo. Esta imagen es un recordatorio de por qué seguimos subiéndonos a los escenarios: por esos instantes de comunión donde el tiempo se detiene y solo importa el ritmo y la melodía compartida.