
Nikon D300
210 mm
f/6.3
1/640 s
ISO200
EXP 0
No quería dejar pasar la oportunidad de rescatar esta foto de mi archivo para celebrar el Día de Darwin (12 de febrero). Pocas criaturas capturan tan bien la esencia de la evolución como los reptiles, verdaderos supervivientes que parecen haber detenido el tiempo.
La fotografía muestra a esta iguana en un momento de absoluta serenidad, aprovechando el calor del sol sobre un manto de verde intenso. Me fascina el detalle de sus escamas, la cresta dorsal perfectamente definida y esa mirada ancestral que parece conectar directamente con la prehistoria. Es un recordatorio visual de cómo la vida se adapta, se transforma y encuentra su lugar en los entornos más diversos.
Celebrar a Darwin es celebrar la curiosidad y la observación minuciosa de la naturaleza. Al igual que el naturalista inglés se maravilló con las iguanas de las Galápagos, hoy me detengo a observar la textura y el diseño de este ejemplar, agradecido por la diversidad de formas de vida que comparten este planeta con nosotros.