
Nikon D300
200 mm
f/5.6
1/25 s
ISO1000
EXP 0
Cierro la serie de hoy con una de esas capturas que nos recuerdan la fascinante complejidad del mundo animal. Mi «foto del día» es este retrato en primer plano de un gato Maine Coon, donde el foco absoluto recae en su mirada.
Lo que hace especial a esta toma es la textura del pelaje: cada hebra parece tener vida propia, creando un relieve de tonos ocres y marrones que envuelve ese ojo cristalino. La pupila, atenta a algún movimiento invisible para nosotros, refleja la luz del entorno y nos invita a preguntarnos qué estará pasando por su mente felina. El encuadre de perfil acentúa su nobleza y ese aire salvaje tan característico de esta raza.
Es una imagen sobre la atención y el instinto. En un instante de calma, este felino nos enseña que observar con detenimiento es, quizás, la forma más pura de estar presentes. Un pequeño recordatorio de que la belleza a menudo nos observa desde el rincón más inesperado de nuestra casa.