
Panasonic Lumix TZ99
129 mm
f/6.4
1/125 s
ISO400
EXP 0.7
Hoy no he podido evitar apuntar la cámara hacia arriba. Esta noche, la luna llena se presenta con una claridad asombrosa, recordándonos que, aunque estemos inmersos en el bullicio de nuestras ciudades, el espectáculo más grande ocurre siempre sobre nuestras cabezas.
Lo que más me gusta de esta fotografía es el contraste absoluto. El brillo cálido de la luna, con sus texturas minerales y sus sombras grisáceas, resalta con una fuerza casi hipnótica sobre la profundidad del vacío oscuro. Capturar la luna siempre es un reto técnico de exposición, pero cuando consigues que los detalles de su relieve no se pierdan en el brillo, el resultado es pura poesía visual.
Es una imagen sobre la contemplación y el silencio. Una forma perfecta de despedir un mes de marzo lleno de contrastes, desde el jazz en las alturas de Barcelona hasta los campos florecidos del Vallès, bajo la atenta mirada de este satélite que nos acompaña noche tras noche.

